Alcohol y fitness: mi opinión

arnoldcopaHace tiempo que quería escribir sobre la cruenta relación entre alcohol y fitness en mi blog, así que he creído oportuno este momento tras un ligero parón motivado, como no, por mi escaso tiempo entre el trabajo y el máster.

El alcohol no es bueno. Ni para el fitness, ni para nada.

Este punto hay que dejarlo bien claro antes de proceder a opinar y argumentar sobre hasta qué punto afectan una cerveza o varias copas a nuestra rutina, entrenamiento y preparación. Beber con moderación también es malo, lo siento si te han engañado. Beber una copa de vino a la hora de comer no es beneficioso, ni tampoco una cerveza. Claro, que es mejor (o menos malo) beberse una cerveza o una copa de vino que dos de cada, y por lo que parece, mejor cerveza que vino.

En primer lugar, beber diariamente aunque sea con moderación es malo porque cada día que pasa tienes más posibilidades de convertirte en alcohólico. De repente, tienes un día malo y en vez de tomarte una copa de vino con la cena, te bebes tres y te vas a la cama beodo. Luego, que si tienes unos días malos, que si no tienes autocontrol…y pasa lo que pasa. El alcohol no es solo adictivo. El alcohol es malo para el sistema cardiovascular, para tu salud mental, es inmunosupresor, neurotóxico, acrecenta el riesgo de cáncer…Vamos, una auténtica joya.

Por otra parte, y siempre según un estudio, el consumo moderado diario de vino se asoció a un mayor riesgo de arritmia. Sin embargo, el estudio no encontró el mismo problema con la cerveza. Sólo quería dejar claro que no es bueno engañarse con los supuestos “beneficios” del consumo diario de alcohol, aunque nadie va a tener (pienso yo) graves problemas por tomarse algunas copas o unas cervezas un par de veces al mes.

Por último, y más allá de la relación alcohol-salud, quiero que tengáis claro que deberíais evitar el alcohol en todo lo posible en una dieta cuyo objetivo es perder peso, y no por tomar una cerveza en sí, sino porque lo lógico cuando ingerimos alcohol es tomar algo de picoteo en forma de patatas fritas, tapas…y no hablemos del día de la resaca. ¿Realmente te apetecerá tomar 50 gramos de arroz, 100 de brócoli y 150 gramos de pechuga de pollo al despertarte con la boca como un zapato y un dolor de cabeza horrible? Pero seguimos…

alcohol-make-fat-and-uglySoy estricto con la dieta y el entreno: ¿me afectará tomarme una caña?

Pues mira, beneficiarte seguro que no, pero…¿hasta qué punto estás comprometido con tu cuerpo? Si no vives del fitness, no compites y aún así has logrado un cuerpo bastante satisfactorio, ¿por qué vas a evitar una cañita con tus colegas? De hecho, creo que es peor obsesionarse y perder ese pequeño disfrute. Esa caña que te vas a tomar es la excepción en un mundo regido por la disciplina, el entrenamiento y la dieta, así que ¡tranquilo!, no vas a perder 4 kilos de músculo ni a ganar 6 de grasa por tomarte una o incluso dos cervezas un día con tus amigos. Como si quieres beberte el Manzanares. Un día es un día. Por supuesto, siempre en el caso de que no compitas, ya que en este sentido he de recordaros que mi blog no es para competidores, sino simplemente para apasionados del mundo del fitness.

En este caso, siempre es cuestión de prioridades. Yo mismo soy un ejemplo de persona cuadriculada y obsesiva que intenta limitar en todo momento todo aquello que pueda perjudicar mi estado de forma, así que como sé que cometo ese error (aunque estoy tratando de subsanarlo), os conmino a que no lo cometáis vosotros también y disfrutéis de vuestros amigos, familia o pareja, ya que no todo en este mundo se reduce a tener el abdomen más descubierto o el bíceps más congestionado. Carpe Diem, queridos.

Como en todo, TODO es el sentido común

Ante todo, hemos de ser conscientes de cómo beber de forma inteligente.

Ejemplo: el miércoles juega el Real Madrid, me apetece ver el partido con mis amigos y tomarme un par de cañas.

Solución: amigo, tómate un par de cañas y cena lo que quieras (picoteo, tapas, pizza, hamburguesa…) con mesura. En este caso tienes dos opciones: o bien calculas a grandes rasgos las calorías totales que te vas a meter ese día para contrarrestar esa cena que te vas a saltar con un par de cervezas, o bien sacrificas otro día de la semana que tenías pensado para saltarte la dieta y/o beber alcohol y el día que juega el Real Madrid comes y bebes lo que te venga en gana.

Ejemplo: el sábado es el cumple de un colega y pienso beberme hasta las copas de los árboles y a tomar de todo menos decisiones (como decía Kase.O).

Solución: a ver, lo que hay que tener en cuenta aquí y lo menciono porque a mí me ha pasado, es que en estos casos hay que tener claro que muy probablemente el lunes aún no puedas ni ir a entrenar, y si vas, vas a acudir hecho una mierda. Incluso el martes tampoco vas a poder ejercitarte al máximo. Eso en el caso de que te vayas a beber 7 u 8 copas. Hazlo, claro que sí, pero planifica tu semana sabiendo las consecuencias. Sí tienes algo de mesura, intenta no pasarte para poder ir el lunes a entrenar sin necesidad de ir con un bastón. En mi caso, si me tomo 2 o 3 copas me puedo recuperar perfectamente para el lunes.

Martin Berkhan y “el alarmismo sinsentido”

Hace poco, buscando referencias sobre alcohol y fitness, topé con un excelente artículo de un consultor nutricional y personal trainer llamado Martin Berkham. Su texto está redactado en inglés, pero considero que os puede aportar mucho conocimiento y no os cuesta nada ayudaros de traductor de google para entenderlo.

Básicamente, este hombre (al contrario que yo) piensa que el consumo moderado de alcohol sí puede tener beneficios a medio y largo plazo en los individuos sanos. Asimismo, se opone con estudios y argumentos sólidos al “alarmist fitness mainstream” en referencia a a asuntos como el de alcohol y reducción de testosterona, alcohol y recuperación muscular o alcohol y ganancia de grasa. Incluso, en la parte final del artículo detalla una serie de recomendaciones sobre los macros que debes comer el día que vas a beber alcohol si estás en una dieta de pérdida de grasa.

 

 

 

 

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Las 5 mejores hamburguesas de Madrid para saltarse la dieta

Hamburguesa
Hamburguesa gigante.

Los adictos al fitness solemos tener muy claro que al menos un día a la semana tenemos que darle un respiro a nuestra férrea alimentación y saltarnos la dieta. Yo lo llamo “el sagrado día del cheat meal”.  Como las hamburguesas se han puesto de moda en Madrid y las alternativas se han multiplicado en los últimos años, os he hecho una lista con mis sitios favoritos, los auténticos templos de la gordura y la carne a montones. 

Bentley’s Burger

Mi gran descubrimiento en 2015. Si lo más importante en una hamburguesa es que tenga una buena carne, os aseguro que en Bentleys está co-jo-nu-da. Os recomiendo que os aprovechéis de esta virtud y os la pidáis poco hecha para saborearla bien. Por otra parte, podéis adaptar el tamaño a vuestro apetito: 160, 200, 250, 350, 500 gramos…hasta 1 y 2 kg. En la pared del local tienen colgadas las fotos de los héroes que pudieron con la de 1 kg y un apartado especial para los tres extraterrestres que superaron la barrera de los 1.900 gramos. Mis preferidas: la de trufa y la de aros de cebolla. Y si veis que tenéis hueco para el postre, pedid el clásico brownie, que es una delicia.

New York Burguer

La mejor hamburguesería de Madrid para mucha gente, no hay duda de si debía o no estar en mi lista. El bendito problema de este sitio es la variedad: en la carta hay por lo menos doce hamburguesas, así que lo único que puedo hacer es recomendaros que repitáis unas cuántas veces hasta decidir vuestra preferida. Te dan a elegir el pan, el tamaño, el punto de la carne, el acompañante…¡y nunca te equivocarás! En el apartado de entrantes, aunque los nachos estén buenísimos, últimamente me pido los jalapeños. Los postres tienen buen nivel en general, pero yo particularmente me enamoré de la tarta de chocolate con dulce de leche. Quizá sean algo más caras que el resto, pero no podéis dejar de ir. La atención al cliente es de 10.

Goiko Grill

Diría que es mi sitio favorito en estos últimos dos meses, ya que he ido unas cuatro veces y siempre he salido con una gran sonrisa en la cara y la barriga llena. Las hamburguesas tienen un toque exótico debido a la influencia venezolana que aportan los creadores de esta cadena de restaurantes, aportan un sabor distinto y sus creaciones son muy originales: la “Camburger”, por ejemplo, lleva plátano dorado y ron entre sus ingredientes. Mi preferida es la Kevin Bacon, una auténtica delicia cuya base es una mezcla de carne picada con bacon (no, no te lo esperas, la carne no es una pieza de carne y el bacon no son tiras de bacon). Desconozco qué llevará la salsa que acompaña a las patatas rústicas que sirven, pero no puedes parar de mojarlas en ella. ¿Y de postre? La cookie de chocolate con helado: irresistible.

Alfredo’s barbacoa

El clásico entre los clásicos. Llevan tanto tiempo en la capital y a un nivel tan sublime que he perdido la cuenta de las veces que he ido. La relación calidad-precio es brutal: las hamburguesas de Alfredo´s provocan largas colas todos los días de la semana, así que no se os ocurra ir sin reserva. El estilo del restaurante es absolutamente americano, puedes pedir entrantes míticos como patata asada, ensalada de col o mazorca de maíz. El ingrediente principal es la materia prima, es decir, la carne, protagonista absoluta ya que no se complican con los ingredientes: lechuga, bacon, tomate, queso, salsa barbacoa o cebolla: lo básico. Mi recomendación es que os pidáis la Kefta, hamburguesa que mezcla carne picada con sabrosísimas especias marroquíes. Sin duda, se han ganado con creces la buena fama que tienen.

Food Truck

Hamburguesas celestiales de un tamaño estrictamente para gordos orgullosos como yo. El tamaño más pequeño es 250 gramos, y no se cortan en absoluto con los ingredientes. Además, de precio son bastante asequibles. Flipé tanto con la CostiBurguer que tuve que fotografiarla para inmortalizar la situación para siempre: debajo de la carne había por lo menos 200 gramos de costilla deshuesada que se deshacía con solo mirarla. Una pasada. Además de esta que he mencionado, tienen un catálogo interesante con más de 10 tipos de hamburguesas de gran variedad. Como no puede faltar el postre en un verdadero cheat meal, debéis probar la Tarta Guiness de Chocolate. Saldréis de allí rodando, pero os aseguro que merecerá la pena.

 

 

Más nutricionistas y menos suplementos

suplementosCasi todos los que nos iniciamos en el mundo de las pesas cometemos el mismo error: creemos que tomar suplementos bajo la única e insuficiente supervisión del vendedor mejorará drásticamente nuestro cuerpo y nuestros resultados.

 

 

 

Qué duda hay de que los suplementos constituyen una gran ayuda a la hora de desarrollar nuestro físico: la proteína en polvo, por ejemplo, es un clásico después de entrenar (aunque nuestro cuerpo necesita más que solo proteína después del ejercicio con pesas), la creatina monohidrato puede darnos ganancias musculares sólidas (siempre que no creamos en los milagros) y aminoácidos como la glutamina pueden hacer que nos recuperemos mejor.

El problema no reside propiamente en los suplementos, sino en que optamos por gastar demasiado dinero en ellos cuando podríamos invertirlo mucho mejor en las personas que de verdad pueden optimizar nuestro rendimiento en el gimnasio enseñándonos a comer lo que debemos comer (que es el primer paso para conseguir objetivos y obtener ganancias musculares). De ahí el título de esta entrada: más nutricionistas y menos suplementos.

El nutricionista o nutricionista deportivo tiene la llave en aquello que yo llamo “maximización de resultados”. Según los sondeos que he realizado, tres consultas no costarán más de 210 euros, un dinero que podría equivaler a dos o tres meses de suplementación, dependiendo de muchas variables y del grado de experiencia del usuario. Éste profesional medirá tus proporciones corporales, te hará un estudio exacto y observará tu metabolismo. En definitiva, su labor concluirá con un plan nutricional adecuado a tus necesidades, y tus necesidades provienen de la ingesta de alimentos, no de suplementos.

Incluso, el profesional de la nutrición te podrá aconsejar sobre cuales son los suplementos adecuados para tus objetivos: puede que estés tomando más proteína en polvo de la que necesitas, puede que la creatina en tu caso sea un gasto innecesario y hasta es posible que el óxido nítrico que utilizas como preentrenamiento no se traduzca en mejoras de relieve.

Por todo esto, siempre aconsejaré que ahorres dos o tres meses o gastes menos en suplementación para tener la posibilidad de que un profesional te asesore y que de esta manera puedas conseguir tus objetivos en menos tiempo que yo, que he tardado siete años en conseguir un físico semejante al que quería desde un principio.