El mito de las 5 comidas al día

Ayer, leyendo el fantástico libro de Aitor Sánchez, llamado “Mi dieta cojea”, me entraron inmensas ganas de escribir algo al respecto de uno de sus capítulos, en el cual desmonta la idea de que es mejor comer 5 veces al día que 3.Gedeckter Frühstückstisch

Vamos a comenzar por uno de sus más acertados párrafos:

“Habría que empezar con una consideración muy clara: el número de ingestas es algo secundario, puesto que va a importar mucho más qué comemos que cómo lo repartimos”.

Y es aquí donde comienza mi reflexión, orientada hacia el complicado mundo de las dietas en el mundo del fitness: ¿Con qué número de comidas te sientes saciado? ¿Por qué es “una obligación” comer 5 o 6 veces si no tienes hambre? ¿Por qué fuerzas tu cuerpo? Es tu propio cuerpo y tu propio metabolismo el que te va a ayudar enormemente a comprender tus propias necesidades, no al revés. Es decir, las imposiciones que vienen desde fuera valen cero porque, como hemos repetido varias veces en este blog, CADA PERSONA Y CADA CUERPO ES UN MUNDO.

Os pongo un ejemplo muy sencillo: yo mismo. Hasta hace poco más de dos años comía 6 o incluso 7 veces al día, pero no vi ningún beneficio en mi composición corporal, y menos aún en mi saciedad. Así que, guiado por lo que me dictaba mi propio cuerpo, empecé a hacer lo que yo llamo el 3+1. Me alimento mejor en las tres comidas principales y justo después del gym hago una “pequeña comida”, que consta de plátano, 40 gramos de proteína y un puñado de nueces. Ese sería el +1. Y por supuesto, aún cenando tarde, no me quedo con ganas. Meto hidratos y grasa suficiente (y de calidad), además del aporte de proteína.

¿Por qué no estaba satisfecho comiendo en pequeñas proporciones durante más veces? En primer lugar, por la variedad de alimentos que tenía que usar, y que no todos me resultaban agradables al paladar. Recuerdo que me hacía sandwiches de pavo o comía latas de atún, y acabé aborreciendo tanto el pavo como el propio atún enlatado. Tomar seis fuentes de proteína distintas en cada comida se convierte en un auténtico infierno. Por otra parte, apenas me sentía saciado tras esas ligeras comidas, así que lo hacía “por obligación”…¡Craso error! ¡Escuchemos más a nuestro cuerpo! Me ajustaba tanto a mis “supuestas necesidades” que acabé creando un círculo beneficioso en el que ni mi mente ni mi cuerpo se sentían agusto.fruit-1181859_960_720

¿Os podéis creer que haciendo menos comidas pero saciando mi apetito y mis gustos conseguí mejorar mi apariencia física y mi rendimiento en el gimnasio? Pues así es. Pero ojo, tampoco podemos caer en el error de generalizar en base a mi experiencia. Conozco casos de tipos muy grandes y definidos que se sienten mejor haciendo más comidas porque su cuerpo lo demanda.

Un punto muy, pero que muy importante, es la calidad de los alimentos: no es lo mismo 15o kcal de hidratos de carbono de una lata de coca cola que 150 kcal de hidratos de carbono de un plátano. Y así con todos los macronutrientes. Será mejor un buen entrecot o una merluza que un batido de proteína, y será mejor siempre una porción de nueces o almendras que cualquier fritura o grasa procedente de un bollicao.

Pasemos pues, a otro de los párrafos del genial libro de Aitor: “Se creía que cinco comidas al día sería mejor a nivel hormonal (…) repartiendo nuestra ingesta dietética en varias comidas produciría menores elevaciones de glucemia después de comer, y que esto a su vez evitaría una respuesta hormonal más descontrolada y por tanto no almacenaríamos tanta energía en forma de grasa”

¿Cuántas veces habremos oído que comer más acelera nuestro metabolismo y que evita los picos de insulina? Y aunque esto fuese cierto, solo nos estaríamos centrando en un factor, que es la propia insulina. Otro de tantos mitos como que los hidratos por la noche engordan ya que como no los gastamos, se almacenarán en forma de grasa mientras dormimos. Y aquí entra lo que es más importante que el cuantas veces comemos y en qué proporción, que es, ni más ni menos, que el balance energético. Y es mucho más sencillo de lo que parece: si comes más de lo que gastas, es muy probable que engordes, y si comes menos de lo que gastas, es bastante probable que adelgaces.

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